Tal es la meta que Monseñor Builes señala a las almas sedientas de santidad y que las incita con palabras transidas de ternura y de fuego. A la luz de esta vida cristificada, que hace sublime la realidad mística en las almas lo que San Pablo dijo de sí: Mi vivir es Cristo, el autor enfoca y considera el pecado, como ruptura con Cristo, la oración, que con El nos une estrechamente, la conformidad con la Voluntad divina y la mortificación o sea la muerte mística del alma en Jesús.
Lo que San Pablo llamó despojarse del hombre viejo para vestirse del nuevo en santidad y novedad de vida. Es teología pura, pero teología de la mente y del corazón. Es, como diría Dante, luz intelectual, pero llena de amor. El autor recoge todas sus irradiaciones de Apóstol brindándonos una síntesis admirable de Ascética y Mística y un manual de formación espiritual, que nos lleva a una vida de amistad, de unión, de identificación con Cristo Jesús.