Hay libros que no necesitan presentarse con retórica alguna: su título lo dice todo. Él. Un pronombre que, para el alma cristiana, no admite ambigüedad: es Cristo, el Señor, el centro de toda historia y de toda vida.
Esta obra, traducida con fidelidad y elegancia del francés al castellano por el Duque de Maqueda —Don Leopoldo Barón Torres—, hombre de letras y fe profunda, es una de esas raras joyas de la espiritualidad que no se limitan a hablar sobre Jesucristo, sino que procuran al lector algo más radical y transformador: hacerle encontrar a Cristo, reconocerlo, amarlo y configurar toda su existencia en torno a Él.
El libro despliega una meditación profunda, serena y ardiente a la vez, sobre la persona de Jesucristo: su misterio, su presencia viva en la Iglesia, y la llamada que dirige a cada alma a corresponder a su amor. No es un tratado teológico en sentido técnico, sino algo más necesario aún: una invitación a la conversión del corazón, a orientar todos los afectos, todas las obras y todos los días hacia Él.
El Duque de Maqueda, heredero de una ilustre tradición de servicio a la Iglesia y a las letras españolas, ofrece aquí una traducción que no traiciona ni la letra ni el espíritu del original: fluida, respetuosa, impregnada de la misma devoción que anima el texto en su lengua materna.
El autor firma con AMDG que significa Ad maiorem Dei gloriam, es la divisa de la Compañía de Jesús.
ÉL es, en definitiva, un libro para releer. Un libro que el creyente pondrá en manos de quien busca a Dios y no sabe aún que ya lo está encontrando.