Unos buscan perlas de bienes temporales, de riquezas, de dignidades y de las cosas que el mundo tiene por preciosas; otros buscan perlas de artes y ciencias humanas, solo por saber o por su honra e intereses; otros buscan perlas de virtudes morales y políticas, para vivir como hombres de razón en su república y comunidad. Pero el oficio y el empleo del cristiano que pretende el Reino de los Cielos es buscar perlas de Verdades y virtudes celestiales y divinas; las cuales son las más finas y preciosas, y le hacen bueno y precioso a los ojos de Dios...
Mi único propósito ha de ser buscar a Jesucristo, verdadero Dios y Hombre, perla oriental preciosísima que como rocío bajó del Cielo, y en las entrañas de la Virgen, por virtud del Espíritu Santo, se hizo Hombre para honra y Salvación de los hombres; Este es perla por excelencia, de quien procede toda Bondad; la cual he de procurar poseerla y tenerla siempre conmigo, y enriquecerme con los tesoros de sus Gracias y Virtudes.