Un componente ineludible de la existencia es el sufrimiento, en todas sus expresiones. Su "silueta negra y pertinaz", acosa al hombre de toda edad, clase, cultura y religión.
El autor ampliamente conocido entre nosotros, se plantea aquí el problema de cómo transformar el dolor en algo positivo con medios prácticos para que pueda, por sí mismo, neutralizar o, al menos, atenuar todo y cualquier sufrimiento.
En su afán de llegar al mayor número de personas, se dirige los tres primero capítulos a los que no tienen fe o la tienen débil, a quienes la perdieron y el cuarto capítulo, a quienes la tienen profunda, robusta y fecunda. En el fondo, desea que todos ellos –a través de una constante y oportuna liberación– lleguen a la verdad "del sufrimiento o a la paz".