San Pío de Pietrelcina, Sacerdote capuchino, fue uno de los más grandes místicos de nuestro tiempo. Llevó una vida de oración, sacrificio y pobreza. En 1918, aparecieron visiblemente las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo en sus manos, pies y costado izquierdo del pecho. Famoso confesor, pasaba hasta 16 horas diarias en el confesionario, las conversiones fueron innumerables. Murió a los 81 años. Su beatificación y canonización fueron las de mayor asistencia en la historia. El Padre Pío manifestó, que si el Señor le concediera ir al Paraíso, le pediría la Gracia de que él no iría hasta que el último de sus hijos espirituales haya entrado. Debemos acudir a él con ilimitada confianza, meditando esta novena, pues de seguro alcanzará las Gracias necesarias para quien se encomiende a su intercesión.