El contenido de este originalísimo libro responde fielmente a su título. Son reflexiones escritas por un apóstol conocedor experto de las almas, que habiendo encontrado en el Evangelio una mina de oro quiere hacer participantes de él a todas las almas que, inquietas, sin guía ni norte van muchas veces a buscar su felicidad en las riquezas, en los honores, en los placeres... ¡Cuántas inquietudes en la vida!.
Las personas que lean estos libros verán cómo sus fiebres altas de vida, de placer, de honor, de riqueza se ponen a la temperatura del Evangelio: comprobando que después de un cuarto de hora de esta lectura evangélica, su sangre circulará mejor por sus venas y llenará su ser de santo optimismo y felicidad.
Cada página de esta obra entrelaza el texto del Evangelio con reflexiones nacidas del corazón, y con el testimonio de los santos que vivieron —y encontraron— esa paz. No es un libro para leerse de corrido: es un remanso para llevar contigo, para abrir en un alto del día, para dejar que Cristo mismo te hable.
Porque al final, Su promesa sigue viva para cada alma inquieta: "La paz para vosotros: Soy Yo. No temáis."