Este libro quiere ser una respuesta de fe para todos aquellos que sienten en su vida la espina del sufrimiento. Para muchos hombres, el sufrimiento es algo absurdo y sin sentido que debe desaparecer de la faz de la tierra. Pero lo cierto es que, mientras exista el hombre, existirá el sufrimiento. El sufrimiento es parte integrante de la vida y debemos verlo no como un enemigo, sino como un mensajero que llega de parte de Dios para decirnos algo importante. El dolor toca la puerta de nuestra vida y nos habla de nuestra debilidad y de la posibilidad de ofrecerlo con amor para que sea una escalera, que nos acerque más fácilmente a Dios. Nos puede elevar. Nos puede hundir. Depende de nosotros. El sufrimiento nos hace más sensibles ante el sufrimiento de los demás y nos ayuda a madurar personalmente. Es un tesoro de Dios porque tiene un gran valor redentor en unión con los méritos de Jesús. Si se le ofrece con amor a Dios, El puede conceder gracias extraordinarias.
No puedes imaginar todo lo que vale el sufrimiento, ofrecido con amor. Solo en el Cielo lo comprenderás.
"La cruz es el regalo que Dios hace a sus amigos". (Cura de Ars)