El 17 de diciembre de 1859 nacía en Meilhaud, Francia, quien la Providencia destinaría a ser padre espiritual de multitudes: el Venerable Félix de Jesús Rougier, sacerdote fundador de los Misioneros del Espíritu Santo y de varias congregaciones religiosas. Ordenado sacerdote marista en 1887, entregó años fecundos a la enseñanza y al servicio de los pobres en Colombia, hasta que la Divina Providencia lo condujo a México, tierra que amaría hasta el último aliento. Allí, en 1903, su camino se cruzó con el de una humilde y santa mujer, la Beata Concepción "Conchita" Cabrera de Armida, de quien se convertiría en director espiritual y fiel discernidor de las gracias místicas que Dios derramaba en su alma. De aquel encuentro nacería una obra que ninguno de los dos había imaginado: la certeza de que el Espíritu Santo pedía una nueva familia religiosa para la Iglesia.