“Le ofrecí esta sumisión mía, este sometimiento de mi Voluntad, en compensación de todos aquellos que en sus acciones no quieren someterse a la Voluntad y beneplácito de mi Padre; obrando siempre por voluntad propia, sin intentar comprender antes cuál es la Voluntad Divina, y obrando de esta forma que disgusta mucho a mi Padre, sus obras jamás son perfectas ni terminan bien”.